Documento Fundacional

Una Nueva Fuerza para el cambio que se gesta desde abajo

Nueva Fuerza surge en Valparaíso como una organización político-social de carácter revolucionario, en tanto apuntamos al cambio estructural de la sociedad chilena.

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A su fundación concurrimos, por un lado, dirigentes y trabajadores del campo social y, por otro, colectivos y personas que provenimos de variadas culturas y experiencias políticas: miristas, comunistas, socialistas, humanistas, humanistas cristianos, zapatistas, trotskistas, entre otras. Pero también concurrimos individuos que no adscribimos a una ideología en particular. Somos, por lo tanto, una expresión de la diversidad de ideas y voluntades políticas de quienes trabajamos por una sociedad justa y libertaria.

 Entendemos, en esta perspectiva, que la unidad de quienes luchamos por dichos cambios radicales se construye sobre los acuerdos programáticos y las luchas concretas en que nos involucramos.

En Nueva Fuerza promovemos la dispersión del poder, la relación horizontal entre individuos y colectivos respecto de la centralidad de la política: la toma de decisiones.

Promovemos, también, la autonomía de la organización social y de sus dirigentes respecto de cualquier interés ajeno a los propios de la base social.

Proclamamos como mecanismo de control eficiente de la base en relación al mandato a sus dirigentes, la revocabilidad del cargo cuando estos últimos se aparten de la voluntad popular.

Fundamentamos nuestro quehacer político en una relación íntima y permanente con la base social, relación que nos permitirá la retroalimentación que nutra los análisis doctrinarios y políticos propios, y enmarque nuestro accionar táctico.

En Nueva Fuerza, junto con definirnos como una organización anticapitalista, propugnamos modelos de desarrollo económico que se funden en el comunitarismo, la cooperación, el colectivismo y, en general, en proyectos asociativos como antítesis al individualismo egoísta y la competencia descarnada que caracteriza al sistema dominante.

Nos hemos hecho la convicción que el proyecto de sociedad que reemplace al sistema capitalista es tarea de todos y todas, que su construcción es un proceso en constante movimiento; que los modelos estáticos -y por lo general dogmáticos- son cosa del pasado y representan los intentos hegemónicos de una vanguardia iluminada que se niega a asumir que la verdad no es privativa de una élite intelectual, que el poder tiene que emanar de la base, con todas las contradicciones que ello comporta.

El poder en la construcción de una nueva sociedad debe radicar y ser expresión popular o seguirá siendo la expresión de la voluntad de una minoría que, por lo general, termina traicionando los intereses de la mayoría.

En Nueva Fuerza declaramos nuestro más profundo rechazo a todo tipo de imperialismo y tomamos como banderas propias la lucha irrenunciable por la Segunda Independencia Nacional y la integración de los Pueblos Latinoamericanos en la senda que nos legara el Libertador Simón Bolívar: la Patria Grande. Dicha integración es para nosotros un eje estratégico en la lucha contra el imperialismo, como a su vez, una necesidad para el desarrollo integral de nuestros pueblos.

En este contexto, valoramos la lucha centenaria de nuestros pueblos originarios, en particular la del Pueblo Nación Mapuche. Reconocemos en sus cosmovisiones y estructuras comunitarias sus capacidades de resistencia a los embates neoliberales. Solidarizamos activamente con sus luchas y sus demandas autonómicas.

En Nueva Fuerza nos definimos como una organización ecologista, lo que implica que promovemos una relación armónica entre el ser humano con otros seres vivos y con la naturaleza en general. Entendemos la opción ecológica como una necesidad para la sobrevivencia de la humanidad y el planeta, como una opción de sentido de vida, equilibrio y desarrollo más austero. En definitiva, como una alteridad al capitalismo depredador.

En Nueva Fuerza entendemos los Derechos Humanos como la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, tales comosubsistencia, protección, libertad, afecto, sexualidad, participación, ocio, entendimiento, creación e identidad, lo que implica una mirada integral sobre el campo de dichos derechos.

La defensa y promoción de los Derechos Humanos no se agota en el ámbito de los derechos civiles y/o políticos, no se agota en la búsqueda de verdad y justicia, a propósito de los horrendos crímenes cometidos por militares y civiles en la dictadura pinochetista. La defensa y promoción de los Derechos Humanos tiene que ver también con la cotidianidad de las personas, con sus empeños en satisfacer aquellas necesidades que dignifiquen y le den sentido a sus vidas. Los Derechos Humanos, entendidos en toda su complejidad, son el motor de todo proceso revolucionario. Sobre ellos debiera fundarse nuestro programa para una sociedad mejor.

En Nueva Fuerza nos hacemos parte en la lucha por los derechos vinculados a la diversidad sexual, en tanto fundamos nuestros principios en la igualdad de derechos entre los individuos.

En Nueva Fuerza buscamos activa y permanentemente el impregnar a nuestros miembros y simpatizantes de un accionar cotidiano cada vez más comprometido y coherente con los principios y valores requeridos para fundar y construir una nueva sociedad.

En Nueva Fuerza somos partidarios del uso de todas las formas de lucha en el proceso de construcción de una sociedad justa, solidaria y libertaria, sin hacer culto de ninguna de ellas. Entendemos que estas son la expresión del estado de la lucha de clases en un momento determinado de dicho proceso.

Finalmente, entendemos nuestra organización como un instrumento y no un fin en sí mismo. Tenemos la convicción de que somos parte de un proceso convergente de diversas iniciativas, organizaciones y movimientos que buscan construir un proyecto de sociedad radicalmente distinto al imperante, y estamos dispuestos a favorecer esa convergencia porque entendemos que la unidad de todos y todas las que luchan por ese cambio radical es fundamental en la constitución de las mayorías que lo posibiliten.

MOVIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL
NUEVA FUERZA
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One Comment to “Documento Fundacional”

  1. Por desgracia las instituciones políticas del ámbito que fueran y que además nos gobiernan no son democráticas. El hecho de que los candidatos a senadores o diputados, a alcaldes y en el futuro probable a intendentes sean decididos por los partidos políticos dominantes, por una derecha duopólica ampliamente deslegitimada ante la población por sus vicios y formas de actuar, así nos lo demuestra. En ese sentido no me parece correcta la postura de apoyar críticamente al gobierno porque éste es autoritario y en la medida que lo es seguirá imponiendo el neoliberalismo a ultranza, a expensas de la mayoría de los chilenos.

    Si hablamos de reivindicar la soberanía del pueblo, de eso finalmente se trata la democracia, ¿porqué los candidatos a cualquier cargo no pueden ser definidos a partir de un proceso eleccionario que arranque desde las juntas de vecinos pasando por las instancias superiores de participación de los trabajadores? Precisamente el sistema político chileno no lo permite porque para éste nuestros derechos son meramente formales de modo que no se concretizan en garantías constitucionales genuinas que busquen el bienestar. En esas circunstancias, la democracia es una falacia. Es por ello que como trotskista adquiero a cada uno de los postulados expresados en esta Nueva Fuerza de la que ya me siento partícipe.

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